Una buena
observación y un mantenimiento continuo y adecuado serán el mejor remedio que
podamos aplicar a las plantas de nuestro jardín para evitar que sean atacadas
por plagas y enfermedades.
Por este
motivo deberemos prestar especial atención a los puntos de crecimiento de las
plantas y bajo sus hojas, ya que es en estas zonas donde se presentan los
primeros síntomas que nos indicarán que la planta está siendo atacada o está
enferma.
No
obstante, a pesar de mantener una vigilancia constante, es necesario saber con
seguridad qué le sucede al ejemplar, porque una interpretación y unos cuidados
erróneos pueden llegar a ser tan perjudiciales como el problema real que
presente el mismo. En estos casos lo mejor es documentarse bien y dejar que nos
asesore un experto.
Las babosas
tienen un gran apetito y son capaces de dejar tan sólo el tallo de una planta
en una noche, por lo que es recomendable es que las retire manualmente si
observa su aparición, o que fumigue sus plantas con insecticidas específicos.
Podrá
deshacerse de las orugas rociando las plantas con rotenona o bifentrin, de esta
manera evitará que los brotes y hojas de las plantas aparezcan agujereados por
la acción de estos parásitos.
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