Lijando a mano
Para que tanto la pintura como el barniz se adhieran bien a la superficie del objeto es impresindible lijar bien con anterioridad, ya que de lo contrario el resultado final no será el esperado y puede tener defectos.
Lijar consiste en pulir y alisar una superficie utilizando para ello un elemento áspero, habitualmente una lija. Para que el trabajo quede perfecto algo fundamental es utilizar los elementos adecuados dependiendo de cada superficie y material en particular. Existen varios tamaños, así como tipos de lija, y este trabajo se puede realizar a mano o con una máquina.
Para comenzar a lijar se debe conocer el material abrasivo de la lija, es decir el que está adherida al soporte de la misma. Existen un tipo de material abrasivo que es el más indicado para cada superficie; por ejemplo para la madera y el metal el ideal es el óxido de aluminio; para el vidrio, la cerámica, los plásticos y las gomas se utiliza el carburo de silicio; y para el acero inoxidable el material abrasivo de corindón de circonio.
En cuanto al tamaño de la lija, se debe tener en cuenta el número de grano. Cuanto más alto sea éste último más fino será el lijado. Lo más aconsejable es empezar utilizando una lija gruesa e ir disminuyendo el grosor hasta terminar utilizando una lija fina.
Otro factor a tener en cuenta es el soporte, es decir el elemneto al cual va a ser pegado al grano. Este puede ser de varios materiales como ser papel,que es el más utilizado, de tela o de fibra vulcanizada.
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