Hoy en día la reparación de tubos averiados se realiza con masillas sintéticas que resultan ser muy poco prácticas y resistentes al constante flujo del agua corriente. Si bien la colocación es sencilla y no presenta grandes problemas, lo mejor es conocer la manera apropiada de aplicarla para que el
resultado sea óptimo y seguro.
Lo primero que debe hacer es quitar toda la suciedad que pueda haber en el caño; para realizar esta tarea, pase un trapo seco sobre el metal y, después, un disolvente como ser acetona, que eliminará todo residuo de grasa o pintura que pueda haber.
Luego amase con los dedos la masilla; si es de dos componentes, mézclelos hasta que quede la masa de un solo color. Coloque una porción sobre la avería y deje secar durante el tiempo que necesite, según las instrucciones que figuren en el envase.
Cuando haya secado recién puede limpiar o lijar para que el trabajo quede más prolijo y en buenas condiciones para pintarlo, si es que así lo desea. Otro tipo de masillas que puede utilizar para el mismo fin son las epóxicas, que se colocan de la misma manera, o las novedosas resinas de siliconas, que deben distribuirse sobre la superficie a sellar con la ayuda de una espátula antiadherente, o bien, ayudándose con los dedos mojados en una solución de agua y jabón.
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