Generalmente, al volver de unas vacaciones nos enfrentamos al decaimiento del jardín que ha estado solo durante muchos días. En estos casos, lo que solemos hacer es acosar a nuestras plantas con grandes cantidades de agua como así le diéramos todos los cuidados que no recibieron durante nuestra ausencia.
Sin embargo, no es ésa la forma adecuada de actuar para “volverlas a la vida”.
Esta operación deberá hacerse con mucho cuidado. Y con ciertos detalles que hay que tener en cuenta:
-El agua fresca sobre la tierra reseca hará que las hojas se pongan amarillas y caigan en pocos días más. Lo ideal es dejar descansar al agua en un recipiente durante algunas horas y luego, suministrársela cuando ha alcanzado la temperatura ambiente (evitando hacerlo en las horas de más calor).Mientras tanto, y en las horas más frescas, se pueden mojar las hojas con vaporizador, utilizando un estimulante hormónico o un reverdecedor a base de sulfato de hierro.
-También es conveniente remover la superficie de la tierra para quitar los parásitos o los hongos que pueden asentarse debajo de esta capa endurecida: una operación que facilita la capacidad de la tierra para absorber el agua y todas las sustancias nutritivas.
-Para rejuvenecerlas, lo ideal es eliminar las hojas y corolas secas o amarillentas.
-También es importante corregir la tierra, sacando un poco de cada recipiente y sustituyéndola por otra fresca que se mezclará a la vieja.
-El fertilizante resulta siempre útil, pero no debe utilizarse para regar las plantas la primera vez, porque la planta ávida de agua podría obtener de él más daño que beneficio.
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