Las plantas requieren de cierta cantidad de agua para sobrevivir y crecer sin problemas. El riego es fundamental, ya que sino cuentan con la cantidad necesaria de agua pueden llegar a marchitarse, y una vez que esto ocurre es muy difícil, y a veces imposible, que se recuperen. Al marchitarse las hojas de la planta comienzan a tomar un color amarronado y se rizarán. Si no dejamos pasar mucho tiempo podemos llegar a revitalizarla, pero de lo contrario la planta morirá.
Por lo tanto, debemos tener ciertos cuidados para que nuestras plantas crezcan sanas y vigorosas. A continuación te contamos algunos consejos a tener en cuenta a la hora del riego
El riego
Antes de comenzar a regar nuestras plantas debemos conocer bien el suelo, ya que algunos tipos de suelo, como ser los arenosos se secan antes y por lo tanto requieren una mayor cantidad de agua que otros, como los arcillosos.
Por otra parte, debes saber que ciertas plantas de cultivo, como por ejemplo las herbáceas, se pueden regar solo en las estaciones de primavera y verano, y nunca en otoño e invierno.
Útiles de riego
En cuanto a los útiles de riego, existen varios tipos: la manguera, la regadera y los aspersores. Si vas a utilizar una manguera para regar tus plantas, si bien en el mercado las hay de varios tipos y modelos, la más recomendable es la manguera reforzada con hilo de nylon, para evitar que se agriete y gotee. Debes tener cuidado de que los chorros fuertes de agua no se lleven la tierra dejando al descubierto las raíces de tus plantas.
Si vas regar con una regadera, la ideal es aquella que posea un pitorro largo, de largo alcance y bien equilibrada. Si tienes semilleros o bandejas de plantas lo más aconsejable es utilizar una regadera con agujeros finos.
Respecto a los aspersores, estos son muy utilizados en aquellas superficies de grandes dimensiones, en las que se hace imposible llevar a cabo el riego mediante otro mecanismo. Los aspersores cuelen cubrir un área circular.
El abono
Además del riego, otro de los cuidados que necesitan las plantas para vivir y crecer sanas y saludables, es el abonado, el cual le suministra los nutrientes necesarios.
Para llevar a cabo esta tarea debes seguir el siguiente procedimiento: primero debes extender una capa de cinco a siete centímetros de materia orgánica alrededor de las plantas de macizos y sus bordes. Siempre debes hacerlo sobre un suelo húmedo. De esta manera estará creando un acolchado que ayudará a conservar la humedad del suelo e impedirá el crecimiento de las malas hierbas. El agua de la lluvia es la que ayudará a que estos nutrientes y vitaminas que les aporta el abono penetren en el suelo.
Les paso una lista de locales que comercializan sistemas de riego
www.sistemas-de-riego.com.ar
Publicado por: Zach | 04/07/10 en 12:28