El riego de las plantas aunque parezca una operación sencilla, tiene sus secretos que pueden contribuir a alargar la vida de sus plantas y a hacerlas más bellas y vigorosas.
Para empezar, nunca riegue sus plantas por la parte de abajo. Muchos creen que echando agua en el recipiente inferior, ésta queda más cerca de las raíces, y que la tierra la irá absorbiendo a medida que la planta la necesite. Este es un error que puede costar muy caro.
No solamente la parte de arriba de la tierra y las raíces superiores pueden resecarse, sino que el extremo inferior de las raíces corre el riego de echarse a perder por exceso de humedad.
Además, la tierra de abajo, siempre mojada, pierde poco apoco porosidad y llega a convertirse en una masa viscosa. Es mucho más seguro regar una planta por arriba. Pero incluso de esta forma, hay que tomar ciertas medidas.
Algunas especies son muy sensibles al agua recibida directamente desde afuera. Para evitar todo riesgo, el mejor procedimiento es echar el agua por los lados del tiesto. De esta forma la tierra irá absorbiendo el agua, que se filtrará hasta las raíces inferiores.
Cuando sobra agua, ésta pasa, a través de la tierra, hasta el recipiente de abajo. Si la planta vuelve a necesitar el agua más tarde, la absorberá por sí misma. En todo caso, no es aconsejable dejar el agua acumuladaza durante mucho más de una hora. Al cabo de ese tiempo, toda esa agua sobrante debe ser eliminada.
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