Transplantando los arbustos durante el invierno
Durante el invierno conviene transplantar los arbustos para lograr que puedan enraizar sin problemas en su ubicación definitiva.
La necesidad del transplante puede verse motivada por dos condicionantes: una es que el arbusto requiera de un mayor espacio del que dispone o necesite ser trasplantado a su lugar definitivo, y la otra es que el mismo haya crecido en exceso.
Para sacar el arbusto del terreno sobre el que está plantado con facilidad es recomendable cortar las raíces del ejemplar con una pala de borde liso mientras se va desenterrando. Lo ideal es que la tierra esté seca para poder desplazarla y mover el arbusto con mayor facilidad. Después habrá que plantarlo en un agujero con el doble de diámetro que el tamaño de su cepellón.
Luego de transplantarlo se debe podar la parte aérea de manera que esté proporcionada con el tamaño de sus raíces, así conseguirá reducir su demanda de humedad y el arbusto enraizará con mayor facilidad en su nueva ubicación.
Pero este recorte se debe hacer sólo si ha cortado también el sistema de raíces porque se ha percibido que parte de ellas se encontraban dañadas o bien porque durante el proceso de desenterrado se han cortado algunas.
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