Entre los factores que influyen para un buen crecimiento y desarrollo de las plantas, la luz es uno de los más importantes; lo cual no significa que las plantas deban recibir mucha cantidad luz, sino la adecuada.
En el caso de que la planta no reciba la cantidad suficiente de luz, ésta sufrirá y se manifestará la carencia a través de la falta de color, o un tono amarillento en sus hojas.
Además, durante el período de floración, si florece, las flores se caerán rápidamente y su crecimiento será bastante lento. Si, por el contrario la planta recibe mucha luz, más de la necesaria, ésta se verá realmente afectada.
A partir de la primavera, las temperaturas aumentan y debemos cuidar que las plantas no estén por mucho tiempo bajo los rayos del sol, incluso aquellas que necesitan mucha luz.
La manera de notar que la planta está recibiendo mucha luz es controlar sus hojas; ya que cuando esto ocurre, en sus hojas aparecen manchas blancas o marrones y la planta adopta una apariencia marchita.
Debemos atender a la presencia de éstos síntomas para darnos cuenta de las necesidades de nuestras plantas y crear las condiciones adecuadas para su crecimiento.








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