Si usted es una de esas personas que adoran la madera y le gusta decorar su casa con muebles de madera, sabrá que éstos requieren ciertos cuidados para que luzcan siempre agradables. Para ello le presentamos una técnica que además de protegerlos, los embellece.
Como ya sabrá, es necesario proteger la madera, pues se trata de una material blando, poroso, combustible, higroscópico y deformable por los cambios de humedad ambiental, que sufre alteraciones químicas por efecto del sol y sobre todo que es una fuente de alimento para numerosos tipos de seres vivos (mohos, insectos, etc.) que destruyen su superficie en su masa. Los productos destinados para la madera constituyen un sistema de pintado, de tratamiento contra todos los enemigos de la madera.
Se puede proteger y conservar la madera tratándola con productos que ofrezcan una amplia gama de posibilidades decorativas, resaltando su vigor y apariencia, otorgando mayor prestancia a sus gamas naturales, dotándolas de diferentes acabados (mate, satinado o brillante) en consonancia con las exigencias decorativas particulares. Es una idea errónea el creer que la madera sólo puede barnizarse con productos transparentes. La química moderna pone al alcance del particular una amplia gama de tonalidades que pueden mezclarse entre sí aumentando hasta límites insospechados las posibilidades decorativas.
Una técnica decorativa que también protege:
La técnica llamada de "poro abierto", es un tratamiento que ofrece como particularidad mas destacada la protección decorativa de la madera desde su interior, dejando respirar la madera, en lugar de aislarla del exterior, eliminando así los problemas que se presentan al cubrir la madera con capas de películas superficiales, que al menor corte o rotura de la película de pintura permiten la entrada de parásitos, humedades, agentes de envejecimiento, etc.
Mediante esta técnica, en la que se protege por impregnación con acabado decorativo, se protege la madera nutriéndola y vitalizandola a la vez que se decora realzando su belleza de superficie nueva.
Consejos a tomar en cuenta antes de pintar madera en exteriores.
No debe pintarse nunca la madera inmediatamente después de estar sometida a condiciones extremas de humedad o de sequedad (lluvia, sol, directo, etc).
Proteja la madera con productos adecuados, con productos de fondo y acabado adecuado. De no ser así, la madera al exterior será objeto de una degradación gradual de su corteza.
Aplique la imprimación de fondo protector abundantemente sobre juntas y uniones en el ensamblado de la madera. Extendien- do bien el producto por bordes y cantos, al igual que por el centro de la superficie a pintar.
Extienda el producto en sentido de las vetas de la madera. Dando dos manos de fondo sobre superficies resecas.
Aplique el producto sobre todas las zonas de la superficie a pintar, aunque no se vean (marcos superiores de las ventanas, canto superior de las puertas, etc.).
Algunas maderas exóticas, como manzonia, polisandro, teca, etc. tienen un contenido alto en sustancias inhibidoras del secaje de los barnices, pinturas grasas o sintéticas, retrasando el secaje mas de lo normal. Por ésto, es aconsejable en maderas exóticas, hacer siempre una prueba de secaje sobre una pequeña parte de la superficie.
Es costumbre muy común dar una mano de aceite de linaza a la madera para su protección antes de barnizarla. Es una costumbre errónea, ya que el aceite de linaza dificultara, en algunos tipos de madera, la posterior adherencia del barniz.
Evitar colocar maderas con gran contenido de resinas al exterior, pues el calor las hará exudar y producirá ampollas sobre las capas de barniz o pinturas.
Los productos a aplicar son: quitapintura, fondo protector, y barniz. Los útiles necesarios :lija y espátula; y para el sistema de aplicación puede elegir entre brocha y pistola. Antes de comenzar a trabajar, lea las instrucciones que aparecen en los envases de los productos a utilizar: tiempos de secado, aplicaciones, rendimientos, etc.
Barnizado en superficies totalmente nuevas.
Eliminar todo tipo de suciedad, polvo, manchas, etc., para a continuación:
Alisar la madera con papel de lija del nº 00 o 000 (dos o tres ceros), lijando siempre en sentido de las vetas, eliminando así las fibras que pudieran estar levantadas.
Eliminar mediante cepillo o escobilla el polvo producido en la operación anterior. No utilizar nunca para esta operación una brocha que luego se utilizara para barnizar, pues el polvo se mezclara con el barniz.
Tratar la madera mediante un fondo protector para madera, cuyas características fungicidas e insecticidas protegerán la madera contra el azulado y los insectos como termitas, carcomas, etc. Otra de las funciones del fondo protector es lograr una mayor duración del barniz a aplicar posteriormente. En las superficies que muestren una alta porosidad deben darse dos manos de fondo.
Aplicar a brocha dos o tres manos de barniz, con un intervalo de 24 horas. Todos los recubrimientos que se dan para madera deben darse en sentido del veteado de la madera. En caso contrario se producirá una sobrecarga (gotas, nudos, etc.), en las aristas de la superficie a pintar.
Barnizado de superficies en buen estado.
Lavar la superficie a barnizar con agua y detergente en polvo. Dejar secar la madera.
Lijar la madera muy suavemente con un papel de lija del nº 360, de esta forma se consigue una adecuada adherencia del producto a utilizar como acabado.
Aplicar a brocha dos o tres manos de barniz, con un intervalo de 24 horas.
Barnizado de superficies en mal estado.
Elimine el barniz deteriorado mediante quitapinturas y procédase a partir del punto 1 como si se tratase de superficies nuevas.
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